y a lo lejos El Puerto de La Libertad...mas lejano que nunca.
Comenzaba el atardecer, caminando por la playa solitaria tomado de tu mano, pensaba que quizás el mundo si era un lugar en el cual se podría ser feliz, al menos por un breve periodo de tiempo; tan mágico se me antojaba el momento que no quería ni detenerme, aunque el final de la playa se veía cerca, no quería hablar y romper el encanto, aunque por momentos de reojo veía en ti ganas de decir algo, como si las palabras amenazaran con salir a borbotones y te esforzaras por sellar tus labios, quizás solo fuera mi impresión.
Te vi y me sonreíste, miraste de nuevo al cielo…
El sol cayo, tumbados en la cama, agotados, te veía sudar, tratando de recobrar el aliento, yo leía nuevamente los lunares y contornos de tu piel, me sabía de memoria cada uno de ellos, me preguntaba si alguna vez dejaría de amarlos, he sido realista, sabía que tu piel y la mía se llenaría de pliegues, de manchas y que se haría más delgada y sensible,…no importaba, tan mágico se me antojaba el momento que no deseaba más que verte, desnuda, bella y mía; quizás la felicidad era la suma de breves momentos.
Te vi y me sonreíste; vámonos a cenar dijiste y buscaste el cielo a través de la ventana….
En silencio sentado en sendas haraganas, a la luz de unas débiles farolas, veíamos a lo lejos el puerto de La Libertad, se adivinaban siluetas, historias y fantasmas, no había luna, solo reflejos artificiales y el soplo de la brisa marina; entre más te vía, mas sentía que te quería, aunque había algo , no sabía que era en ese momento, algo que no reconocía en ti; por momentos no eras tú, pero, tan mágico se me antojo ese momento que no quise romperlo, con el silbido del viento era suficiente; y sin embargo, tenía que preguntar: - ¿te casaras conmigo?...ya paso un año, he venido aquí para recordar en soledad ese momento…
Te vi y me sonreíste; vamos de nuevo a la cama y vivamos el momento-dijiste, yo busque el Destino en tu mirada…



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