La llamada de las 9:00 PM



No es novedad que  los humanos somos seres de hábitos, lo sorprendente es lo rápido que los hábitos se convierten en tales, una situación inesperada hace que nos acomodemos y a la brevedad ya disponemos de un hábito nuevo. Resiliencia le llamarán algunos, yo le llamo cambiar un hábito por otro.

Uno de los primeros hábitos de mi adolesencia fue llamar al interés amoroso a las 8:00 PM ¿por qué las 8:00 pm? era buena hora, era tan temprano como para que su mamá no preguntara ¿para que llamaba? y era tan tarde que por un motivo u otro ya estuviera en casa (eran tiempos sin celular, ni mensajitos). Por supuesto que la rutina se interrumpía por llamadas de cualquier otro miembro de la familia, entonces tocaba ir al teléfono público de la esquina.

Con el tiempo la rutina cambió, vinieron los mensajitos, llamadas de celular y por último la mensajería, todos nos subimos a la moda excepto una generación que prefería las llamadas y no mensajes, la generación de mamá y papá. Por esos años fue la primera vez que me fui a trabajar "lejos" y seguí con la rutina de llamar a mis papás a las 8:00 PM. ¿por qué las 8:00 pm? era buena hora, ya habia pasado el noticiero de las 7:00 PM y mas o menos desde las 7:45 PM se estaba sirviendo la cena (la cual por norma la hacían juntos), entonces hacía una llamada rápida para reportarme, para saber como estaban, para contar lo de interés y prometer llamar mañana ya sea que contestara mamá o papá.

Pero el trabajo y las obligaciones a veces se interponían, habían otras llamadas y otros hábitos cohabitando; pero, la segunda hora era las 9:00 PM  ¿por qué las 9:00 pm? era buena hora, ya habían cenado, se había terminado el noticiero de las 8:00 PM y comenzaban las rutinas de antes de dormir: platos lavados, ropa del siguiente día lista, tareas de cosas por hacer mentalmente lista.

Un día de octubre papá ya no contestó llamadas terrenales.

Con el tiempo volví a trabajar fuera y el hábito de llamar a casa quedó fijado nuevamente a las 9:00 PM ¿por qué las 9:00 pm? era buena hora, dado que solo estaba mamá se quedaba en el comedor hasta que terminaba el noticiero de las 8:00 PM, recibía la llamada y con esa ceremonia iba al dormitorio a leer o ver el noticiero de las 9:00 PM. 

Pero el trabajo y las obligaciones a veces se interponían, habían otras llamadas y otros hábitos cohabitando; pero, la segunda hora era las 10:00 PM  ¿por qué las 10:00 pm? era buena hora, habiendo terminado el noticiero de las 9:00 pm, se ponía a leer la Biblia, el periódico y ya los últimos años a navegar en internet con su tablet. Entonces las 10:00 PM era por asi decirlo la hora límite, recibiá la llamada y a dormir.

Un día de junio mamá ya no contestó llamadas terrenales.

Regresé a la casa familiar, esta casa tan llena de recuerdos y un día quité los relojes de pared, de alguna forma ver las agujas marcar las 8:00 PM, las 9:00 PM, las 10:00 PM me hacían mirar hacia el teléfono, me ponían a pensar sobre lo lento y rápido que puede ser el tiempo. Hace unas semanas probé los relojes, unos funcionan, otros no; pero, he comenzado a colgarlos de nuevo con baterías nuevas.

Resiliencia le llamarán algunos, yo le llamo hábito y el hábito siempre es llamar, conectar y recordar a la familia.


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