PERFILES: PRUDENCIA AYALA.


Pensando que mañana es día de las madres, me puse a pensar, y pensé: ¿Quién podría considerarse la madre la patria?.  Pregunto porque casi siempre que se habla de los padres de la patria se piensa en los próceres de la independencia o bien en la Asamblea Legislativa (librame Dios!).  Con esa pregunta a cuestas me puse a buscar en la historia nacional, dándome cuenta que la historia es escrita por hombres y dadas las épocas, siglo XX hacia atrás no hay muchos registros sobre el aporte de las mujeres en la historia de este país. Se mencionan mujeres patriotas en los levantamientos de 1811, 1814 y 1821, se les llama por su nombre; pero, hasta ahí. Se mencionan en 1832 durante la guerra civil centroamericana, en 1876 dado que la primera universitaria graduada centroamericana fue una salvadoreña, y llegamos a Prudencia Ayala (1875 – 1936).

Nacida en Sonzacate, según consta en manuscritos de ella, hija de un indio mexicano y madre indígena, nació bajo una tormenta, por esta historia título un libro “La hija de la Centella (rayo)”; alcanzo segunda grado, suficiente para escribir artículos en periódicos, ser oradora publica y escribir varios libros (les recomiendo “payaso literario en combate”). Una mezcla de visiones dentro de ella, la indígena y la progresista, además de su pobreza la hicieron ser:  costurera, escritora, oradora (alguno dirá agitadora) y lectora de cartas.  Hacia predicciones, en 1914 predijo la entrada de Estados Unidos en la I guerra mundial y la caída del Káiser en Alemania.  Quiero contextualizar que en esa época El Salvador estaba influenciado por la escuela prusiana, era como predecir en estos tiempos que caerá Obama.  Llamada “loca” para desmeritarla (la guerra sucia en política es tan antigua como la política misma).

Se presentó a inscripción como candidata a las elecciones presidenciales de 1930. Obviamente no fue inscrita, sufrió la burla  y murió 6 años después. Encontré en una enciclopedia vieja el motivo de su bastón en la foto más difundida de ella. Según sus propias palabras “Si los hombres llevan bastón como símbolo de nobleza, ¿porque no las mujeres?”.  Su plan de gobierno fue lógico y no era de menor calidad que el de los otros candidatos (no me crea a mí, eso lo escribió Alberto Masferrer). Una calle  y una plaza pública lleva su nombre, fuera de eso, esta figura emblemática no tiene mayor espacio en la memoria de este país, una tristeza si considera que el voto femenino se aprobó en este país mucho antes que otros países (supuestamente) más desarrollados económica y culturalmente.

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