PERFILES: DON JUSTO ARMAS.


Una de las leyendas, mito o misterio relativamente reciente en nuestra tierra ha sido la historia de Don Justo Armas. La historia es la siguiente:

En 1867, luego de que Benito Juarez y las fuerzas mexicanas vencieran al ejercito expedicionario francés,  Maximiliano de Habsburgo a sazón emperador de México fue condenado a muerte.  La ejecución puesta en duda por muchos fue llevada a cabo en el cerro de la Campana.  Se dice que Benito Juarez y Maximiliano  pertenecían a la masonería; en la cual, es prohibido que un masón mate a otro, bajo ninguna circunstancia. El supuesto cuerpo del emperador fue enviado a su tierra natal, donde su madre no lo reconoció como el cuerpo de su hijo.

En 1871, luego de pasar 3 años en Costa Rica, aparece en San Salvador el comerciante Justo Armas, de modales refinados, hablar aristócrata y comportamiento fiel a las estricta etiqueta real austriaca. Daba clases de protocolo, y siempre camino descalzo.  Su historia retomada por Rolando Deneke ha sido motivo de una investigación profusa, examinando orígenes, la geometría de su rostro y el origen de su aceptación en la aristocracia salvadoreña, siendo el, un inmigrante desconocido.

Murió en 1930, y su cuerpo enviado a Austria.  El origen de su nombre, según la investigación de Deneke, se basa en que Benito Juarez se refirió al emperador Maximiliano, como haber sido “echo Justo por las Armas”. Existen a nivel tres teorías.

1. No era Maximiliano, sino su hermano Fernando, lo cual está descartado pues Fernando se ubica en otros registros y lugares entre 1871 y 1930.

2. Don Justo Armas era efectivamente Maximiliano.

3. Ninguna de las 2 anteriores.  Lo cual vuelve más interesante la historia de un hombre sin pasado conocido, que fue un verdadero personaje en la estampa nacional.

a la izquierda el emperador Maximiliano, a la derecha don Justo Armas.

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