PERFILES: ANASTACIO AQUINO.

Pocos personajes nacionales son tan enigmáticos como Anastasio Aquino, uno de los pocos y verdaderos líderes populares que ha escapado a ser utilizado políticamente por algún sector o régimen.  La izquierda lo asocia con la lucha revolucionaria, pretendiendo colocarlo en la misma línea que Feliciano Ama o Miguel Mármol; pero, los contextos históricos son totalmente diferentes.


En 1833, en medio de las luchas centroamericanas entre liberales y conservadores, en medio de nuevos impuestos, rentas altas y reclutamientos forzosos; la situación de los nonualcos es difícil, no cuentan como los Izalcos con cultivos de café, cacao o bálsamo.  La ganadería en pequeña escala y los cultivos tradicionales de cereales no le daban el empuje económico que tenían las cofradías occidentales ni la cantidad de pobladores, se presume que el ejército rebelde cuando mucho de 3,000 hombres en armas (mayormente machetes); el ejército de la circunscripción política de San Salvador; tampoco, era muy poderoso en términos de armas y equipo, Centroamérica no ha contado en sus batallas con cargas de caballería, duelos de fusilería o lustrosos uniformes.

Y está ahí precisamente la virtud de este líder; emprender rebelión en condiciones adversas, la siguiente es la descripción que un sacerdote, dio de el:  Cáusame pasmo la frescura de este protervo en su desgracia.  Su cara tiene una sonrisa irónica y mordaz que se extiende de oreja a oreja.  Es macizo de carnes y fuerte.  No sabe leer ni escribir; pero se le ve avisado y despierto.  A mí —y al padre Navarro— nos contaba sus proyectos de libertar a los indios de la esclavitud en que los tenían los chapetones.  Tiene las astucias del indio, y es la flor y nata de los bribones.

En su corto periodo como Rey de los Nonualcos; expidió el decreto de Tepetitan; el cual era un código civil donde se castigaba la vagancia, el robo y se protegía a las mujeres abandonadas o recogidas; siendo este concepto, muy importante en una época donde la mujer no tenía ningún derecho civil por si misma; sino en virtud de su esposo.

Anastasio Aquino fue derrotado en la batalla de Guiscuyulapa, escapo con vida y luego traicionado.  Prisionero, no se tienen datos de su juicio, se sabe que fue decapitado y su cabeza colocada en San Vicente con el rotulo “por revoltoso”.

Numerosos poetas, escritores e historiadores han tratado de ahondar en la figura de Anastasio Aquino, no se conocen mayores detalles de su vida privada, o antes de la rebelión, no hay detalles de su familia, o de su forma de pensar.  En una época donde el “indio” era un ciudadano de segunda clase, la rebelión de los Nonualcos bien podría ser comparado con la rebelión de Espartaco en la Roma Antigua.

Anastasio Aquino, líder, humano, bribón o jodido como diríamos actualmente, es sin lugar a dudas una importante herencia cultural y figura nacional, será imposible tener un Anastasio Aquino históricamente documentado, no se sabe con exactitud el significado de su grito de batalla “treinta arriba, treinta abajo y adentro santiagueños”; pero, las figuras inspiradoras no necesitan una base científica, sus aportes son culturales, sentimentales y filosóficos, en suma y resumen:  su figura es inspiradora y enorgullece y eso es ya en este pedacito de tierra, meritorio.

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