La fotografía en el periódico.


Recorto la fotografía del periódico, midiendo cuidadosamente cada corte de la tijera.  Una vez hubo separado la fotografía de la página, recorto las imperfecciones, siguiendo la línea marcado por la escala de grises.  La examino con cuidado, como queriendo memorizarla.

Ahí estaba ella, con más años de los que él hubiera querido recordarla, con unas libritas de más, el cabello menos corto, los ojos igual de relucientes, definitivamente el tiempo no pasa en vano. Era la foto de su graduación de la universidad, la había visto por casualidad, vio un rostro conocido y se detuvo a buscar su nombre, efectivamente era ella, solo que adicional a su apellido, ostentaba un “de” seguido por otro apellido que el desconocía; pero, que igualmente no importaba.  Era la primera vez que la veía en… ¿qué seria?  …¿doce años?, ¿quince años?, la vio en periódico y algo que no supo explicar se movió dentro de sus recuerdos, dentro de su alma, dentro de su mente.

Abrió su laptop, abrió el navegador y dígito el nombre de ella, esbozó una sonrisa y tosió cuando vio el resultado:  356,945 resultados; quizás habría que refinar la búsqueda pensó; y lo intento de nuevo, el resultado fue más preciso:  24 resultados.  La mayoría eran de ella:  sus perfiles sociales, noticias sobre su trabajo, sus publicaciones en la revista donde trabajaba, algunas fotos de eventos sociales.  Leyó despacio, decidido a leer, solo una vez y no revolver más los recuerdos.

Recordó el último encuentro, y la despedida; ¿qué seria?  …¿doce años?, ¿quince años?, una escena de película, una mentira piadosa que escondió una verdad cruda, difícil y complicada; una verdad que quizás ahora ya no era importante.  Y de pronto, en el último enlace, un número de teléfono, una email de contacto, una tentación o una oportunidad. No lo pensó dos veces, tomo el celular y digito los números, se detuvo y entonces se preguntó a sí mismo:  -¿y qué le voy a decir?  ¿Qué se dice después de…que sería?  …¿doce años?, ¿quince años?; con esas dudas, no se animó a presionar el botón de llamada; pero, tampoco soltó el celular.  Finalmente marco, la espera normal de unos cuantos segundos se volvió eterna, unos segundos se volvían mucho tiempo, se volvían… ¿Qué serian, doce o quince años?, una voz infantil de niña contesto:

-Hola.
-Hola, ¿cómo estás?, ¿está tu mama?
-Está dormida, ¿Quién sos?

Se detuvo, sintió que entraba a terreno peligroso; que no había un rumbo que seguir y que no tenía claras las intenciones que lo habían llevado hasta ahí.

-Un vendedor, le llamare más tarde a tu mama, adiós.
-Adiós.

Colgó el teléfono, miro de nuevo la foto y suspiro, miro al cielo falso, como si quisiera poder traspasarlo y poder ver el cielo.  Cerró los ojos, y se transportó en el tiempo ¿qué seria?  …¿doce años?, ¿quince años?...mmm…  Hay recuerdos que son solo eso y que hay que dejarlos donde pertenecen, en el pasado, y son solo eso:  un pasado y nada más.

Abrió los ojos, la fotografía seguía ahí en su mano, ella sonriendo.  La tomo, la guardo entre las páginas de su agenda; y siguió leyendo el periódico, la próxima noticia:  un accidente ocurrido en…y la vida sigue…

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