Emo y Rockero: Dos Historias...


EMO.

No sé en qué época, ni creo que él lo recuerde en qué momento se volvió Emo…si…Emo con E mayúscula, porque dejo atrás su nombre que bien pudo ser Paco, Cesar, Carlos o cualquier otro, un día cualquiera comenzó el cambio y se volvió Emo a secas,  todos reían y Emo callaba porque el no inicio el chiste, todos jugaban y Emo no porque no era profesional, todos iban a comer en grupo y Emo no porque todo le podía hacer daño, y así poco a poco Emo se fue apartando de todo, de pronto le hayo sentido a vivir triste porque la vida era tristeza total, y comenzó a sentir que si era un bueno para nada; entonces sería bueno en por lo menos una cosa…en ser emo.

Y comenzó a vestirse de colores oscuros, a peinarse de forma que no le vieran la cara, a no reír porque entonces perdería el estilo y a llamar la atención de forma silenciosa (según él), y Emo empezó a perder amigos por un lado y a ganar otros, le encontró placer a que siempre las cosas le salieran mal, se volvió (**sustitución requerida), a llorar sin sentido y a sentir que estar solo y miserable era lo que merecía.
Pero Emo necesitaba trabajar, comenzó a buscar trabajo y de todos lados recibía lo mismo, una sonrisa y un “lo tendremos en cuenta” y la promesa de una llamada que nunca llegaba, un día, en sus correrías Emo llego a una tienda de productos dark y góticos y quedo maravillado, todos vestían de negro, con perforaciones y tatuajes crípticos, peinados o rapados, ninguno sonreía y todo era lúgubre, gris y sin tonos definidos…y a Rockero se le ablando el corazón y Emo consiguió el trabajo, tenía que vender…o no…Porque total, no vender era su signo de mala suerte, lo que se merecía, como ser eternamente infeliz.

Y Emo regreso a casa ansioso de volver al siguiente día, a ver las mismos rostros, de sentirse cómodo y que encajaba en algún lugar y se fue a dormir con esa sensación de haberse estado perdiendo de algo durante mucho tiempo….y durmió como no lo hacía desde hace años……a medianoche un grito rasgo la oscuridad, Emo de pie en su cama, sudando frio y temblando de miedo, con las pupilas dilatadas y una expresión de terror en el rostro….musito: - Nooo…no puede ser….

Al siguiente día, Emo renuncio al trabajo y nunca más volvió ahí. J

LA LATA DE GASEOSA.
Rockero siempre tuvo una forma muy especial de ver la vida y a Dios, a pesar que todo era muy espiritual y siempre se refería a Dios con respeto; pero, poca convicción, como una autoridad lejana a quien no debes molestar, porque se acordaría de ti en las malas y nunca en las buenas. Pero, a pesar de todo era feliz, por no tener conciencia como explicaba el en una frase.

Un día mientras, trabajaba en su tienda de productos dark y góticos apareció un Emo, buscando trabajo y pensó que el pobre tipo jamás lograría trabajar en ningún lado, su conciencia emergió y le jugo una broma, y le dio trabajo a Emo…Emo hizo un día y regreso a renunciar, no explico nada, solo dijo que no volvería, que no era un buen lugar para él y Rockero se quedó pensando si estaba en bien o mal su vida, su forma de ver las cosas, su visión y estilo de vida.  Y Rockero sintió culpa, se sintió mal por no asistir a los oficios religiosos, por no vestir de colores, por no cumplir los protocolos y no ser normal (lo que sea que eso signifique).  Rockero se sintió culpable…si…culpable, merecía un castigo, peor aún, merecía varios castigos, la infelicidad y fuego eterno eran para él.

Y se dirigió a la máquina de sodas ubicada en la esquina cercana para ahogar las penas en una bebida roja carbonatada, puso la moneda y presiono botones…cayo la lata de soda y escucho claramente su moneda caer como cambio, metió los dedos en el receptor y noto que no solo su moneda ; sino otras monedas estaban ahí.  Rockero medito, si soy tan malo ¿porque me pasan cosas buenas?  ¿Es recompensa por algo que hice?  ¿O es accidente y me saque la lotería?.  Después de unos segundos pensó:  ¿quién vino antes era bueno o malo?  ¿Ángel o demonio?  ¿Tan distraído estaba que no vio su cambio? ¿Iba tan de prisa?

Se escuchó una lata abrirse y el beber de una garganta, con la fría lata en la mano Rockero pensó: no importa el antes, tampoco el después: importa estar atento en el presente, en agarrar tu lata y tu vuelto; sino, mientras corres pensando en el ayer o en el mañana, otro agarrara tu vuelto.  Y viendo a la lata de gaseosa sonrió.

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