CAP 3: LA PRIMERA LEY DE LA MALA SUERTE (Parte 2 de 2)
Se conoce como Operación Chancera la toma del Palacio Nacional de Nicaragua en el momento que se celebraba una sesión del Congreso Nacional, realizada por un comando guerrillero el 22 de Agosto de 1978. .
Las últimas palabras me calaron, pensé que era una coincidencia, cerré los ojos y me estire, ya tenía horas de ir en ese autobús, un movimiento brusco del autobús me hizo abrir los ojos…el asiento de la par estaba vacío….que paso??...mire el reloj…4:55 PM….como fue??...mire a la fila de asientos contraria, una señora que no pasaría de los 50, sonrió y me miro y dijo: - lo despertó la curva pelona??... esa curva siempre saca sustos…y como ha venido solo todo el camino entonces es más fácil perder el equilibrio… solo?? – que no venia alguien sentado aquí?...me miro con extrañeza – nadie ha venido ahí, hace poco subió alguien que iba de un pueblo a otro y puso en ese asiento un bulto; pero, nadie ha venido ahí. Le sonríe y volví la mirada hacia la ventana, la silueta de Xela se veían cada vez mas cercana….
Mire, yo me incorpore a la lucha primero por la iglesia, después por los amigos y por ultimo por mí, porque Lucio y Fermín desde anantes que yo llegara ya estaban organizados, claro de eso me di cuenta después porque al principio yo era nuevo y todo mundo ve con desconfianza a los nuevos; pero, después de la escuela, nos íbamos a trabajar al monte, en las tardes son sentábamos en el cruce de calles y a platicar, a ver pasar los camiones por la carretera, tomar un café, a veces a jugar pelota, porque no siempre habían tiempo, comenzamos a frecuentar la iglesia no tanto por la religión, sino por las catequistas y como ninguno de nosotros había hecho los sacramentos y sobresalíamos de los demás niños por la edad, entonces eso nos animo, en las catequesis la conocí, yo se que se llamaba Marta Cecilia, pero con el tiempo comencé a dudarlo, con el tiempo me he dado cuenta de muchas cosas que no era como yo pensé, eran tiempos clandestinos, donde la mejor protección para la gente que querías es que no supieran la verdad de nada, que ni siquiera la sospecharan, en fin, ella era catequista, y quería ser maestra, en cierta forma, ella me dio muchas clases de la vida, bueno, pero no quiero desviarme, por eso días yo ya había convencido a Marta Cecilia que aceptara ser mi novia, mi primera novia, mi vida daba vueltas alrededor de ella, bueno, casi alrededor porque ya en esa época Lucio y Fermín me estaba sondeando para incorporarnos a la lucha armada, cerca de nosotros estaba el frente sur-oriental, como no organizados, llevábamos una doble vida, trabajábamos de día y complotábamos de noche, eran cosas sencillas, vigilancia, preparar trampas, mover información, mapas, etc., se escucha muy elaborado pero en realidad, darse cuenta de los cambios de guardia de un puesto de vigilancia, requiere más que inteligencia observación, y para eso yo era bueno, el día que Lucio cumplió 18 y ya los 3 estábamos de la misma edad, Fermín nos llamo aparte y nos pregunto si estábamos convencidos de la justeza de la lucha, yo estaba convencido; pero, estaba más entusiasmado con mi novia, Fermín murmuro algo con Lucio, como reprobando mi silencio, aunque ellos sabían mis motivos, días después la guardia nacional capturo a Marta Cecilia, colocaron un reten en la carretera, ella que venía con varios catequistas desapareció, como desaparecieron muchos compatriotas en esa época, apareció varios días después, bueno, yo estoy seguro que era ella, los zopes no habían dejado mucho, pero eso me basto. Mire a Fermín, que se acompaño hasta aquella barranca, sin verlo a los ojos, le dije que quería tomarme la revancha, días después salimos hacia una finca, nos hacíamos pasar por un grupo que se encontraba en retiro, en realidad estábamos recibiendo nuestra primera formación militar, armar y desarmar los fusiles, no habían entregado fusiles de los que utilizaba la guardia nacional, y nadie sabía nada de lo que íbamos a hacer, lo cual era muy común y nadie preguntaba, demasiada curiosidad podía ser mala.
Un miércoles en la noche, nos comunicaron la misión, la toma del palacio nacional, en plena Managua, durante una sesión del congreso, la operación llamada “toma a la chanchera” no podía tener mejor nombre, con tanto chancho (cerdo) en el palacio nacional, nos repartieron en dos grupos, yo quede solo de mis amigos, de prisa nos asignaron roles y nos dieron detalles, nos haríamos pasar por un destacamento de la guardia nacional y para eso deberíamos parece como tales, nos cortaron el pelo y nos afeitamos la barba, a mi no me costó mucho, mi bigote apenas comenzaba a salir y el pelo lo tenia así mas por la costumbre del campamento y no tanto por parecerme al clásico guerrillero como lo hacían los demás, a quienes si les costó dejar su bigote y corte de pelo tipo “che”, subidos en vehículos salimos de la hacienda Tapitate ...O algo así…nunca pregunte su nombre, nunca volví ahí, en las primeras de cambio, pensé que el plan se nos caía cuando un reten nos hizo parada; pero, al vernos todos como uniformados de la guardia no saludaron y nos dejaron pasar, creo que la contención del aliento y el suspiro fue colectivo, al llegar al palacio nacional mi grupo tenia a cargo los niveles superiores donde estaban las oficinas, entramos identificados como guardias nacionales y avisando que “ya venía el jefe” por lo cual todos los seguridad debían entregar sus armas, todos se la creyeron excepto uno que noto que la brillantez de la tela de nuestros uniformes no era la reglamentaria, fue el único que intento oponerse, cuando en eso sonó una granada, pálido nos entrego su arma y lo dejamos salir del edificio, la toma tardo 3 minutos, eso fue fácil, lo complicado fue la negociación, 48 horas después, después de pasar tensos, cambiando turnos y teniendo de rehenes a casi 3,000 personas, la operación tuvo éxito y un avión venezolano nos saco hasta Cuba con varios compañeros liberados, bueno., hubo pedidos de liberación que no pudieron ser cumplidos, los compañeros ya habían muerto en las cárceles clandestinas. Después de Cuba regrese a Nicaragua, con el triunfo de la revolución, trabaje en el gobierno, y con el tiempo traje a mis papas a casa, después de la guerra me entere que Marta Cecilia, era comandante, la comandante 2, porque sucedía que en todas las operaciones siempre había un cabecilla, el cero, y luego en orden de importancia el uno y el dos y así…mi MarCe estaba destinada a ser la comandante Dos, había sido entrenada por el mismo Cero. Nuca supe nada de su familia, con el tiempo deje de buscar su historia, me case, tuve hijos e hice mi vida, la revolución no fue lo que pensé y la deja, de todos modos con el tiempo, ella iba a dejarme a mí, como todos los triunfos se alejan de los guerreros; porque no se engañe, el guerrero está perseguido por la guerra, pero el triunfo está casado con los oportunistas. Mi mama murió hace años, en Guatemala, hubo que enterrarla aquí, no había plata para llevarla a casa, hoy viajo a visitarla. Ahora entiendo lo que una vez me dijo, la primera mala suerte que un hombre experimenta es por culpa de una mujer, no porque sean malas, sino porque somos los hombres somos muy tarugos para reconocer tan jóvenes el valor del amor de una mujer. Porque mire, cada día me convenzo más que al no contarme cosas de su vida, Marta Cecilia me protegía y lo hacía por amor….

Uta no te entendi nada mi estimado QUIQUE
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