Capitulo I: Tercera y ultima entrega.
Sintiendo aquella .357 cañón largo, fría en mi frente, con la mirada seria de Germán preguntándome si tenía miedo a la frente, no sentí el momento en que respondí –No, no le tengo miedo a la muerte. Pero, era mentira, estaba congelado, rígido y casi inmóvil, si hubiera tenido que correr por mi vida, lo más seguro es que no hubiera llegado a ningún lado. Riéndose, y des amartillando el revólver, me dijo con una media sonrisa: -Claro que tienes miedo, sería estúpido sino sientes miedo, el miedo es lo que nos despierta, nos empuja, nos hace sentir vivos y sobre todo, lo más importante, es lo que nos hace tomar decisiones.
Mientras todavía sentía todo el cuerpo tembloroso y un sudor caliente saliendo de cada uno de mis poros, volvió a tomar el vaso de café que había quedado a un lado de la banca, y prosiguió su relato
Yo conozco a los de tu tipo, los he visto de cerca, de generación en generación son los mismos, solo cambian los nombres y los rostros; pero, la estupidez es recurrente en los humanos, vos estas alienado, has nacido alienado, crecido alienado y vas por el camino de ser alienado el resto de tu vida: Has crecido con la idea que el triunfo y el éxito es la cantidad de dinero que ves en tu paga la final del mes; pero, eso es solo dinero. Has crecido, viendo las imágenes de poder, hombres de política, empresarios, caciques de pueblos, toda una estructura de poder que te marca la forma en cómo debes de vivir y te olvidas del porque vivir, te hare una pregunta que no sabrías como responder, dime qué quieres de tu vida en tres palabras?
Obviamente yo sabía que es lo quería de mi vida, lastimosamente no sabría como poner todas esas ideas en tres palabras, además que lastimosamente muchas de esas ideas que tenia de mi futuro encajaban dentro de las ideas que según Germán estaban mal, es decir; me hubiera estado confesando como alienado, felizmente, la pregunta no era para ser contestada; pues, solo espero medio segundo antes de seguir hablando.
No, no sabrías como explicar tu vida en tres palabras; te diré, que mi vida es felicidad, satisfacción y libertad. Quizás en este momento no me entiendas y para ser sincero, me vale un carajo que me entiendas o no; esa felicidad de ser como soy no depende de la aprobación de nadie. No pierdo, el tiempo en personas como tú. Jamás entenderías lo que es dar la vida por una causa personal y justa, una causa que trasciende, una causa que te define, renunciar a todo eso que tú crees que es ser triunfador en la vida y dejarlo todo por una idea, por hacer historia, por tomar aire antes de morir y decir: yo estuve ahí, en ese momento histórico, yo fui parte de él, yo hice el cambio!
En algún momento del discurso deje de escucharlo y comencé a pensar y a razonar sus palabras, es decir, desde mi perspectiva. La verdad tenía razón, supongo que los próceres de esta nación y de cualquier otra, no decidieron ser patriotas, la historia toco la puerta y algunos decidieron dar el paso adelante, líderes políticos, líderes militares, alzados, insurgentes, rebeldes, todo depende que quien escriba la historia el villano de un lado puede ser el héroe si la suerte cambia. Pero, supongo que ya el momento había pasado, 12 años de guerra y más de cien mil muertos a quienes les debíamos algo de gratitud habían pagado el precio para no ver más sangre en estas tierras, en esos días se hablaba mucho de grupos que se mantenían organizados y con armas escondidas, preparados para volver a la carga si los acuerdos no eran respetados, un fantasma de una guerra que nadie quería revivir; pero, como cual carreta chillona se mantenía al acecho en la mente de todos. Y que haría yo; iluso estudiante reaccionario, arribista, alienado, que mas me dijo que era?; bueno, quizás mis criterios para medir el éxito estaban mal. Diablos!!!, pude haber muerto si este loco me dispara aquí mismo y no se definir lo que quiero de la vida. Quizás era momento de llamarle al Pantera y buscar una tarde y un rellano para hablar al respecto; quizás era mejor no comentarle nada a Fátima, siempre había visto con recelo a personas como Germán y saber que andaba armado y tan cerca de todos le causaría un estrés, que no la dejaría tranquila, un poco complicada como todo esto se iba dando; fue entonces cuando la mano de Germán me toco el hombre.
-Entonces, quedamos o no quedamos?
--Cómo?, parece ser que concentrarme en mis pensamientos, me estaba jugando una mala pasada.
--Perdón Germán, repíteme.
-Vas a acompañarnos a Guatemala o no?
--Bueno, claro que si, cuando salimos?
-ya te lo dije, salimos pasado mañana; pero, ya sabes, nadie debe saber dónde vamos.
Asentí con la cabeza, con esa sensación de estar metiendo la pata y al mismo tiempo de curiosidad de saber hasta dónde podía llegar todo este asunto, total, Guatemala siempre había sido uno de mis lugares favoritos para viajar, el clima, las calles, hasta el sol se me hacia mas tibio y eso me gustaba; la verdad es que en esos años, y antes de comenzar con la construcción de tantos edificios, levantarse en la mañana y sentir el agua de la ducha que te congelaba los huesos era muy normal, todavía no era la época de viajes cómodos y hoteles con agua caliente; esos placeres vendrían después.
Ya había dejado de llover, uno a uno, todos los miembros del grupo de Germán, se habían ido; al salir, me pasaban dando la mano, una palmadita en la espalda, una mirada de aprobación. La verdad es que nunca he podido pasar desapercibido, siempre se me impulso a hacerme notar; pero, en lugares como el colegio o la iglesia era fácil, porque las comunidades eran pequeñas y cerradas; ese día me di cuenta que en comunidades más amplias como una universidad con veinte mil estudiantes activos, había muchos desconocidos que ubicaban mi rostro como conocido, a mi juicio una satisfacción personal, gran error, con el tiempo me daría cuenta que ser conocido en todos lados no es necesariamente bueno, o mejor dicho en algunas circunstancias no es necesariamente bueno, muy pronto afrontaría consecuencias de eso.
De momento, lo que me preocupaba eran cosas más importantes… a qué diablos me dijeron que íbamos a Guatemala??...ahhh ..Si, a apoyar una marcha universitaria, fraternidad entre universidades centroamericanas. Bueno, quizás era momento de ir a hacer maletas, “La huelga de todos los dolores” se escuchaba lejana y desconocida; de los dolores de quien?, bueno, me invitaron a ir, no sabia y no tenía ni la menor idea de que se trataba, ni que es lo que íbamos a ir a hacer; pero, si no tomaba la decisión de ir nunca lo sabria.
Si vas a hacer algo; hazlo ya. La vida es corta, lanzate a la carga si tu corazón te dice que lo hagas, porque este momento, este segundo, es irrepetible.

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